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Sunday, 10 February 2013

Bote-pote: curiosa iniciativa, curioso diseño

Entrar en un bar o taberna con tu koadrilla de amigos, conquistar la barra y el más vivaracho pregunta: "Qué, ¿hacemos bote?". Una de las bellas estampas del País Vasco, donde una de las costumbres ancestrales sigue vigente: comer en grupo y pagar a escote. Esta forma tan particular de consumo y alternancia no es indiferente a la hostelería del país, que concretamente en el caso vitoriano ha tomado una original forma de hacer caja: el bote-pote.

Nos ocuparemos del diseño publicitario de esta iniciativa, pero demos antes una pinceladas. El proyecto bote-pote consiste en hacerse con una tarjeta tipo "bonobús", que el usuario recarga con un saldo de múltiplos de 10. Funciona con tecnología NFC, de manera que cuando una de nuestra koadrillas aterriza en un bar adscrito a este programa, pagan lo que consumen poniendo en contacto sus tarjetas con móviles provistos de NFC. Por tanto, el grupo de amigos carga la tarjeta y la van gastando de bar en bar. Puede verse más información aquí.

Vayamos pues a lo que nos interesa. Todos los bares adscritos a la iniciativa publicitan el programa con trípticos, cartas y flyers en las barras de los bares. Todas ellas llevan un anagrama digno de comentar:


Para empezar, unas hondas al principio y final de las letras, ilustrando la señal de los móviles. La información nos lleva directamente a pensar que estamos ante un asunto que confiere la telefonía, o cualquier dispositivo que funciones por ondas electromagnéticas. Primera información correcta y clara: hablamos de la tecnología NFC.

La palabra del interior combina magistralmente en dos idiomas la palabra "bote" en euskera y castellano (bote-pote). Tomando una tipografía de palo seco, la b y la p son iguales en forma, de modo que colocando la una bajo la otra se obtiene un efecto de reflejo. En tanto que en cualquiera de ambas lenguas la terminación "-ote" es la misma, el diseñador no ha hecho más que crear un eje horizontal que divide las letras en dos colores, negro para el castellano (bote) y naranja para el euskera (pote). No hace falta hablar del divertido y juvenil "rintintín" que produce el propio nombre de esta iniciativa hostelera si se juega con ambos idiomas.

Como observación, podría decir que con mantener las hondas próximas a la "e" ya quedaría la información dada, pudiendo ser las anteriores ciertamente redundantes. Sin embargo, no deja de ser una de esas joyas de logotipos que no se encuentran todos los días. A mí me encanta.

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